LA HEROICA HISTORIA DE CHONINO QUE DIO ORIGEN AL «DÍA NACIONAL DEL PERRO»

Todos los 2 de junio, desde 1996, se celebra el Día Nacional del Perro en Argentina. Fue una propuesta de la periodista y poeta Cora Cané, que tomó la historia de Chonino como referencia. Era parte de la Policía Federal y en 1983, dio su vida en un operativo. Tiene un monumento, una calle con su nombre y sus restos descansan en el Museo de la Policía.

La lengua afuera, caída hacia un costado. Los ojos perdidos en los movimientos del dueño. Respira agitado.Recibe una señal y sale corriendo como si en ello le fuera la vida.Cuando llega a su dueño, lo rodea, corre alrededor suyo en círculos, le acerca la cabeza y espera una palmada.

No es más que una escena al azar en la vida de Chonino. Hoy, sin embargo, no es igual que todos los días: aunque el perro no lo sabe, en la Argentina se celebra su día. Y es justamente en memoria de Chonino, un pastor alemán que no solo estaba dispuesto a dar la vida por su dueño, sino que además lo hizo. Esta es su historia.

Nació el 4 de abril de 1975 en Buenos Aires. De raza ovejero alemán, aunque durante años se los conocía como «perro policía», por ser el tipo de animal que utilizaba la fuerza.Su destino estaba marcado: en diciembre de 1977 lo reclutó la Policía Federal Argentina para la División Perros. No hay registros sobre su vida antes de ingresar a la policía y tampoco se sabe por qué se lo bautizó Chonino, pero muchos años después su nombre se perpetuaría en letras de bronce en su propio monumento.

Después de completar su entrenamiento y ser adiestrado como perro de seguridad, Chonino fue catalogado como perro de presa, es decir, podía entrar en acción en situaciones de peligro. Sin embargo, en sus primeros años tuvo operativos felices, si deja de lado que eran tiempos de dictadura militar. El más saliente: en 1978 en la inauguración del Mundial de Fútbol fue su primer servicio, junto a la división de perros fue llevado al estadio de River Plate.

Desde su debut en el Mundial Chonino no dejó de prestar servicio. Finalmente, fue asignado al suboficial Luis Sibert, quien sería su guía en muchos operativos. En uno de ellos llega el peor final y el nacimiento de su mito.

 

 

Corría el año 1983, exactamente el 2 de junio. Todavía faltaban unos meses para el regreso de la democracia, el 30 de octubre de ese año. Una serie de llamados a emergencias en el barrio porteño de Devoto requieren el patrullaje de la Policía Federal. La comisaría correspondiente al área es la 45. Allí están destinados Chonino y su guía, que salen a las calles ante el llamado de los vecinos.

Son el suboficial Sibert, el agente Jorge Ianni, y Chonino. Es de noche. Llueve. Cerca de las ocho de la noche notan algo extraño en la avenida Lastra y General Paz, dos personas sospechosas cerca de un comercio que se disponía a cerrar la cortina.

Los oficiales se acercan y piden a los sospechosos que se identifiquen. No sucede. En cambio, comienza una balacera, en el enfrentamiento, ambos oficiales resultan gravemente heridos.

Los delincuentes, alcanzados por las balas del Suboficial Sibert, con heridas de menor gravedad logran huir hacia la avenida Gral. Paz. Durante la huida, Chonino, al ver herido a su guía y recibiendo la voz de ataque, corre y se abalanza sobre uno de sus agresores, lo ataca y logra desarmarlo, pero recibe un disparo en el pecho, efectuado por el otro delincuente, que le atraviesa el torso.

Chonino, agonizando, con sus últimas fuerzas se arrastra más de 100 metros hacia Sibert, que yacía gravemente herido en el suelo, y muere sobre él.

Cuando llegan los refuerzos a la zona y los paramédicos notan que Chonino tiene algo apretado entre los dientes. Lo toman. Un pedazo de campera que logró rescatar en su ataque. Y en ese pedazo de campera, el bolsillo con los documentos de uno de los delincuentes. Gracias a esa información, los dos serán detenidos cinco días después en la provincia de Buenos Aires.

El oficial Jorge Ianni también muere a causa de ese operativo. El suboficial Sibert, en cambio, sobrevive, después de varias operaciones y seis meses de lucha en el Hospital Churruca. Muere 24 años después, en el 2007, pero estará vivo cuando, en 1996, se instale el 2 de junio como el Día Nacional del Perro en homenaje a su fiel compañero.

 

 

Los restos de Chonino descansan en el Museo de la Policía Federal Argentina. Su monumento, una escultura de un perro feliz, está en el Cuerpo de la Policía Montada, en un pasaje con su nombre entre Salguero y la avenida Carlos Casares. «A Chonino», dice, que dio su vida por salvar a su guía y amigo.